
Nadie hasta ahora como Philip Norman, autor también de la completa biografía de los Beatles ‘Gritad’, había abordado la vida de John Lennon de un modo tan exhaustivo y dejando en el paladar del lector el sabor de trabajo definitivo. Resultará difícil, por la extinción natural de los testigos de vida y la mil veces revisada documentación, que alguien vuelva a desglosar la trayectoria vital del músico aportando nuevos datos.
El Lennon biografiado se construye sobre la comparación con uno de sus primeros héroes literarios, Guillermo Brown, personaje creado por Richmal Crompton. Ruidoso y desaliñado, con los bolsillos llenos de canicas, Brown es el jefe de una pandilla llamada ‘los Proscritos’, formada por tres camaradas más. Norman aprovecha la comparación con el héroe de Crompton para explicar al hombre irónico y provocador, que se resiste a ser asimilado por la vorágine de la beatlemania, y conserva siempre juntro a sus socios, amigos y camaradas el descaro de todo un proscrito.
Aunque lejos de la hagiografía, el libro de Norman no puede evitar caer en algún vicio como son las anticipaciones proféticas, recurso dramático en una obra con estilo y voluntad literaria que debe contar el milagroso ascenso de cuatro chicos de Liverpool al estrellato mundial y el imprevisto martirio de Lennon una noche de diciembre de 1980 a manos de un fan demente.
Uno de los aciertos es no dedicar a Mark David Chapman más que unas pocas líneas. Los lectores agradecerán también que no se detenga a describir la agonía y el sufrimiento de un Lennon herido de muerte.
El capítulo extra en el que su segundo hijo, Sean Lennon, comparte con Norman los recuerdos de su padre y su triste despertar en su cama la mañana del 9 de diciembre sirven a tal fin para poner punto final desde una perspectiva original nunca abordada hasta ahora en las demasiado predestinadas y limpias biografías de uno de los iconos de la música popular del siglo XX.
Iván Alonso
John LennonHemos pasado por la piedra juntos durante más de diez años. Hemos pasado nuestra terapia juntos muchas veces […]. No es más que se crece.